mayo 02, 2007

Retoño 


Por la ventana se desliza el témpano de una brisa, astuto y lugareño. Lo miras distante, anhelando que pronto haga albores en el calor de tu vientre. Estás seca de cuerpos, hambrienta y serena; ruges por la espalda y desatas un abrazo que se hunde hasta el rincón más austral, entre sábanas mojadas por el llanto de la piel, y surcos de erosión donde has pasado el tiempo. Sabes que la noche te ha dejado ausente, y a tu lado una silueta muta la forma, como algo que conoces y quisieras olvidar. Llevas la mano al pecho, lo descubres hasta impostar una caricia fría que te provoca. Pero es como retener el agua entre los dedos, algo antiguo e inevitable que vuelve a suceder por las madrugadas. Es la falta, son las ganas; el ansia de amanecer sobre el horizonte de un torso desnudo, que invente un despertar de consuelo y esperas. Es el tiempo en tus entrañas, serpenteando los anhelos de un quiebre en la virtud del cuerpo y su forma. Tus reglas se dispersan, más allá de ideas y convicciones, mucho más allá que una cita furtiva para colgar ilusión de meses y naturaleza. El amor ya no cuenta en la suma, sólo el resultado de lo inmediato. Hoy la prisa te ha vaciado las palabras y un presagio se dispara en tus actos, persiguiendo el hambre de una caricia fértil, que llene hasta rebalsar en vida. Y todo se apronta en silencio, duda y desenlace. Vigía, pronto estás de nuevo en el cuarto y el lecho. Por la ventana se desliza el témpano de una brisa, y en ese albor sientes que tu vientre se seca.


Publicado por Juan Cruz at 6:20 AM

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noviembre 03, 2006

Dorian 


Cae el pasado de bruces, como quien abre a la desnudez. Basta entonar un respiro, y acercas la vil acción; es tomarte a mis ansias, sabiendo tu figura en el espacio que a brazos damos. Son las virtudes del tacto; el velo antaño que buscan mis palmas, aquel albor día vistiendo lugares y voces, bebiendo mañanas de lienzo. Es cuando el sol impone reinos y somos montaña en las sábanas, como valles de pliegues, calando en lo húmedo hasta el trazo de una silueta. Hoy, en la noche, hazme seguir el rastro de tu ausencia, y enciende un rayo de duda; bésame al son de penumbras, mientras llegue el anuncio, discreto y cansino; tu forma estará perdida, será lo incierto al acontecer el vacío. Habré de rodearte en un lazo, atar de hierros y gritos penitentes, vértigo y ancla de vientre, cuenca que trae la fiebre como el sol a mediodía. Y de frente, el sudor que acalla en la comisura de un viento legua. Es un desfile sutil en la tela de este ardid, hasta quemarte en raíz y del pecho empezarte a crear, de arcilla en manos viajantes, cintura y laderas donde atarme sin medida; pronto vendrás a decirme que vista tu forma, como lo hace el artista, pintando a cada momento un respiro. Dame el próximo segundo; déjame Dios, y engendrar una eternidad con este rasgo que delinea el último gesto de tu boca. Y luego besarte, darle color a los labios, vida que quitas con total entrega.


Publicado por Juan Cruz at 8:11 AM

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agosto 11, 2005

Vaivén 


Paso a engendrar una herida fiel, donde vuele un quejido al caer la esperanza. Me apareo ante la dicha y duermo como un deseo, hasta verte fértil; a punto. Entonces se va pariendo una aventura al compás de las yemas, y te fías hasta del torpe beso que responde al impulso.

Amable luz de impronta a la medianoche; sabor a ceniza en el huerto de tus raíces. Girando como relojes por tierra, aferrando toda la vida ofrecida. Una saliente de fieras por las noches, despertando luces en las calles del cuerpo. Viernes a oscuras gritando sudor, baños y bueyes arando, como un campo sin luz en las viñas de tu luna; mas luego fue un vaso de tibia leche, modorra para los sueños de un hombre madera, y un astillero en las manos.

No creas que todo es diferente al amparo, porque existen espejos y siete años; no veas que he perdido la razón en un golpe de mil cristales, escapando al reflejo. Ve que sigo buscando los albores del brillo y la pupila.

Es precaria tu sonrisa si de comisuras hablan; mas no hay fulgor en dientes, ni saliva a la lengua. Sólo un cruento sabor a frío, y el viejo aroma que llega de tus entrañas, al momento de expirar la vida que engulles con cada bocanada. Es verter todo aquello que se desprende de un latido, y andar luego con paso ansioso, lejano, leve. Es decir que nunca habrá un llano donde abrirse el pecho hasta vaciar la angustia; saber que pronto habrá de nacer la lágrima, como el llanto de un recién nacido. Y cortar el cordón umbilical; dejar al mundo en el mundo. Parirse uno.


Publicado por Juan Cruz at 4:40 AM

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marzo 05, 2005

Sementerio 


Inerte, reposa el cuerpo en agua de amor. De angustia, desesperada por los vientos y las ciénagas. Loas al puente, cimiento te aferras; piedras de zumo, bálsamo antiguo, grieta al silencio, implora humedad. Hasta gemir en las luces de un resto hundido. Brota en tus vísceras, haz de la carne un regalo, deja a mis hierros abrirte la paz; dentro tuyo, subir hasta el cuello y gustar la piel, frenar los dientes, abrir la boca, tragar los ríos de esta sed. Perder la razón en los pasillos de tu cintura. El próximo accidente será la vida pidiendo auxilio; porque no es más que fuga, vuelo, irte, blanca como un hueso; dispersa. Una madrugada en la nuca, un pliegue de tu labio. Abraza y aprieta; la noche en tu regazo es lágrima, mi rostro un afluente desierto, porque no habrá lagos cuando nadie aquí, solo el silencio de nuestros pasos, sólo la huella de esta carrera. Espaldas. Míranos, algo gélido, un mármol entre muchos, nicho de la historia, una corona de flores, una evocación imprecisa.


Publicado por Juan Cruz at 6:00 AM

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enero 20, 2005

Uno Más 


Engullirse crudo hasta florecer, como una gruta abierta. Pintar la cara con truenos, colgar frases en la voz, hasta llegar al hábito de ser uno más de eso.


Publicado por Juan Cruz at 7:13 PM

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diciembre 16, 2004

Instinto 


Te descubro como un nuevo continente. Allí es que los anhelos se dispersan; donde todo quiere ser algo nuevo, algo que nace a cada instante. Puedo idearlo con la imagen que atesoro; el vacío comienza a llenarse de súplicas que llegan al fondo, y rebalsan hasta inundarme de goce. Entonces me invito como un anfitrión de la inagotable fantasía, y despierto para ver aquello que imaginé como algo etéreo, tornarse en la materia imperfecta. Los gritos ancestrales entran desde aquí, juntan restos de luces, y toman forma dentro de tu figura; se vuelven tú. Estás a merced de los impulsos.

Ultrajada por la carne, ofrenda al paciente gusano que espera, hago de cuenta que la infinidad de tu alma no me incumbe, y clavo mis corruptibles formas en todas las efímeras fuentes de éxtasis que me das. Quizá sea yo el animal que prefieres de esta manada austera, quizás busques mi respiro agitado y caliente galopando en tu nuca, la saliva recorriendo el sendero de tu espalda, directa al insondable infierno en la hendidura. Entonces busco acabar con la creciente sed aunque sea por un momento, y luego volver a sufrirte desde lejos, juntarme como un eficiente beso de humedades que me recuerda el gusto de tus comisuras.

Te divierte verme llegar al fondo, y así me voy para volver contigo. Me juntas entre tus dientes y comes el valle de mis extensiones, para galoparme de jadeos entre tu pelo salvaje. Las garras de mis uñas laceran sin piedad, y te gusta, te excita, me acerca a la locura de tus cavidades ávidas. Eres mía, soy tuyo; somos nuestros.

Me dices que sí, recuerdas algún error para que no sea tan perfecto, pero sabes que lo somos, más allá de la realidad que nos persigue. Es tan posible esta fuga de todo lo demás... Bastará decirte que te deseo otra vez; una y otra vez. Gusto de tu gusto y el mío volviéndose algo más para los dos; moldes guerreros que esfuman los dolores en delicias. Jugos para saciar la distancia y emborracharte lenta, esconderte de mí para descubrirte de nuevo y extasiarnos. Los demás no son, sólo somos; instinto jubiloso, impulsos de carmín, caricias humectantes, calor de hoguera en esta época de celo. Nuestro refugio es lo fugaz; el lascivo roce de la carne. Encerremos al placer en este encuentro para descubrirnos en cada rincón de piel; porque más allá se abre camino lo interminable, como la luz viajando a través del vasto universo, como estos cuerpos que se funden con el todo y la nada.

Y en algunos momentos me acuerdo de ti, y tú me reconoces, cuando todo acaba.

Y encontramos nuevamente al amor.


Publicado por Juan Cruz at 9:41 PM

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agosto 02, 2004

Nostradamus 


Dame la sola presencia de un guiño en tu ojo; acaricia mi absoluta sonrisa de antemano, la ambición perdurando, el tiempo que implora un instante. Mira estas manos, el rincón de mi palma embebida en sudor; piensas que la forma más suspicaz del nervio estará allí, tensa, explosiva, pero es que obvias el ansia, abriendo paso en el antro de las líneas, para encauzar su pronto albor en la geografía del cuerpo; mi cuerpo, que te angustia, te adora y te sufre a lo lejos.

Y juega a bailar con el brillo nocturno, alzáte en la muchedumbre, piérdete de sonidos en tu ambigua melodía. Ocultarse por fuera, entrar donde la voz crea el idioma, la forma que me llevará hasta tu lengua. Afirmar un nuevo recuerdo que llevaremos esta noche; rogar en la carne un pulso de hambres, diciendo "ven, hazme caer en la ternura, dibuja tu huella donde sabes que nadie ha venido a perdurar". Niega una lágrima en la boca y déjame llorarla por las noches, comenzar a extrañarte mucho antes que nos dejemos, mucho antes de conocernos.

Quiero sufrir lo que vendrá, porque sabes, luego no querré encontrarte en un recuerdo.


Publicado por Juan Cruz at 3:49 AM

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mayo 25, 2004

James Stewart 


Hacerle caso a la noche pudo ser lo más indicado. Repatriarse en la sombra de un rincón, implorar de silencios y miradas a quien invita. Y el juego imperfecto de actitudes frías, que sólo traen avernos, se dispara como el próximo instante. Un nudo en el bajo vientre, la gestión corporal casi a punto. Luego reptar, inmiscuirse en la arcilla del cuerpo y darle forma, rostro, los ojos, sus labios. Inventarla en otra, sentir que no.

Irme conmigo por la madrugada y entender algo que no sé, pero que está muy claro. Las calles se ven preciosas, llenas de silencio, abiertas a los pasos de un tipo que espera el momento, mientras deja marcas en el rocío.


Publicado por Juan Cruz at 5:40 AM

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mayo 19, 2004

Arroba 


Dibujó una sonrisa autónoma, separando del rostro todo el pastiche que viajaba por dentro. ¿Y qué si respondía con esa mueca de concilio? Cierto, detrás de la pantalla, por un lado él, y del otro el resto de la gente. Puso el emoticón igual.


Publicado por Juan Cruz at 11:45 PM

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Cachilo 


Juntar pedazos, esta labor de exiliado, que se aferra en hace días; como si tiempo y espacio fueran lógicos. Hay sonidos, restos, luces en los brazos y figuras. Soy, el ciruja de aquello; cargo la bolsa, voy allí. Todo un océano de por medio. Pero es sólo distancia, algo tan idiota como el tiempo. Las trabas, los muros, los pero; eso sí.


Publicado por Juan Cruz at 4:16 AM

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mayo 18, 2004

Sócrates 


No sé. Es que esto.

Realidades, variaciones, diferencias; ideal en huellas frías por dentro, de calderas y palabras con estacas; un espejo de juegos. Porque es sólo eso, un dentro que no quieres salir, aunque busque y pierda, como olvidar un respiro a la mañana. No es saber qué es, pero va, despacio y brutal, hasta reír llorando. Y viene, a crear un lugar de ambientes, buscar un hueco de siesta que dispara a la intemperie.

Jugar es serio; no vengas de excusas, no claves crisálidas, sólo corre, hazte a un lado que tendrás algo por qué pensar. Hacer haces, tocar puerta y salir corriendo; escondo, me guardo, duele y desaparezco; haces altar al temor.

Silencio. Mi silencio pertenece, tiene voz y nombre; como la oscuridad imagen.

Y empiezan luego; mostrar algo, encuentro, un anhelo, vacío, una flor. Entonces cómo ser el torpe ahora, si así es desde el primer momento.

La indiferencia es mentira, el pensar es sólo beso, sonrisa y tocar, es saber que existimos en algún sitio. Y buscarlo en la urbe, porque todos los caminos conducen a Roma.

No quiero ser perfecto, tampoco quiero que lo seas.

No sé. Es que esto.


Publicado por Juan Cruz at 3:29 AM

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abril 23, 2004

Giro de cabeza 


Alguien recuerda lo lejano. Alguien se siente más cerca. Se encuentra colono, en el arcano resquicio que guarda el olvido; me hace resurgir en una triste evocación. Pronto traigo un grito adentro y me torno viento en viaje. La vuelta es falaz al anhelo; porque sólo caen recuerdos como imágenes, en el reflejo de una lágrima dulce y amiga. Hoy hay tiempo en espera, y dudas de laberintos; ayer hubo días perpetuos, y certezas de horizontes abiertos.

Alguien castiga la aflicción que vive en lo irreparable. Alguien se abstrae de lo presente. Vive en una constante vuelta, en una tira de moebius, persiguiendo la cola de un perro. Sospecha su disfraz, y entre la niebla camina a la espera del amable abismo. Vuelvo y me enciendo como una chispa; estoy a merced de las memorias que invocan aflicción. Hasta que pronto el presente respira en un nuevo aliento. Todo cae y desfallezco hecho suspiro; luego he vuelto aquí y duermo al olvido, en una lágrima amarga y hostil.

Soy el pasado de alguien.


Publicado por Juan Cruz at 8:09 PM

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abril 14, 2004

Aparecer(teme) 


Me vale el peso en tu ausencia; lamiendo al tiempo perdido, cayendo como un pendiente; pendiente de todo. Descansa en palma, sudor y ambiente. Sí, gusto de emprender viaje, canto para andar presto, porque tú y la sonrisa ninfa. Blanca imagen de hambres te enciende la noche, llama ardiendo que refulga en mi calma. Desprendo gemido, dibujos y brazos prietos, los hijos del muro vientre; lleguen, griten nombres que has tenido por cada vez que he besado. Un beso era tierra abierta; otro aljibe de boca, seca lengua que explora, tiempo vacuo y luz salival. Una caricia como el tiempo en la vida, y ya nada sin ese capricho, el de andar pregonando el idioma del cuerpo; esa forma de hablar sin palabra, pero amándola en todo momento. La palabra; tu forma cielo, tu carne horizonte, recuerdo donde quiero estar ahora mismo y vengar tu ausencia.


Publicado por Juan Cruz at 3:30 AM

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marzo 31, 2004

Piloto automático 


Mira dentro de la gente para saber si acabarás fuera de la gente; siente algo como un viento secreto; verás pronto la espuma del día y te saldrá por los ojos. Sólo hay que invertir, el gusto, un diente, esa uña, algo de ti hasta crear la armonía; como las voces de un coro, hacer escaleras y nidos sonoros, repartir fulgores y pan, encontrar acción que lleve a flotar. Tira un beso, respira y juega a la ventana, inunda ese disparo en edificios, caras de cristal y lenguas de concreto. Juega, infla un globo, escóndelo bajo la cama y cuando alguien se acerque sabes, de lleno, más, ábrete a la escencia de un giro, brota como un cactus y cuidado con el globo, ¿estamos?


Publicado por Juan Cruz at 5:36 AM

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marzo 26, 2004

Chau 


Siempre cuando ese aspecto sucio que cubre a la realidad se hace abrazo como un abrigo en verano (siempre que los otros se acercan), la repulsa a lo inesperado dice presente; con su manita en alto levanta de su sitio, y encierra al riesgo en la inacción. Porque nunca lo voy a negar, pero sé que día nublado en semana a pleno sol me parte en dos el capullo, y en verano, la sombrilla al galpón, y la novia enojada porque no vamos a tostarnos, y parientes que no están tranquilos porque los irresponsables andan merodeando la casa en la hora de la siesta, y sacar la churrera portátil, porque cuando llueve se hacen churros (también tortafritas), y la mamma se acompleja porque al viejo se le fue el asado al corno y seguro que la va a fajar.

Entonces, al caerse las horas y los días como una avalancha de óxido, lo mejor por hacer es desaparecer de la faz del barrio, cuidando que los vecinos no te vean hacer algo raro y digno de un chisme, como recetar una dosis de cielo para la soledad de los calvos, o fumigar las hormigas con gajitos de mandarina. Así uno se va yendo, a poco de los demás, mientras se juntan las polillas en casa a comerse lo que queda.

Y no se encuentra la vuelta; el dicho y hecho de las bocas, los desencantos del hoy, los consejos vencidos hasta los remaches; de a poquito el cordón de plata se va cortando, y despierta el exterior, lo que hay fuera del vientre; lanzando una y otra vida el trecho se alarga hacia adelante como un suspiro de asombro, en diversas direcciones para tomar de un sorbo sediento. Cada una se da la mano con las demás, por si el acontecimiento patea hacia otro rumbo. Es otro trago en alguna de éstas, retratar con el pasado un estilo de línea de entrega y tomar de lo que nos dan.

Siempre y cuando el tren sea compartido me voy a subir a él; siempre y cuando las oportunidades de ser no se me escapen las tendré conmigo. Así suceda todo lo contrario, así todo se escurra, vengo y voy. Allá atrás me saludan con lágrimas en los ojos algunos que quiero reconocer, pero que sus rostros mojados no dejan hacerlo.

Chau y suerte. Cualquier cosa ya sabés... a las siete sale el de regreso.


Publicado por Juan Cruz at 4:18 PM

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marzo 20, 2004

Esthoy 


Los problemas me vienen; yo los pongo donde no debo. Pareciera que se duermen en las manos, cuando necesito un malabar para escapar de la apatía que estos traen. Hoy me he vuelto un coleccionista, un repertorio extenso de nervios que cuajan en mis sienes, animando al tambor de las pulsaciones. Y lastimo mi libertad, cuando perduran en los sentidos esos impulsos de escape que buscan salida; así marcho y despunto en el alba, como una repetición desesperada. Pero me es más sencillo e inevitable el mismo y cansado agujero donde vuelvo a inflamarme de pavor y ansiedad, hecho una bolsa de mareo. Me miro desde fuera buscando un recuerdo; pronto estoy frente a la hoja en blanco que me acusa la memoria. Obedezco al olvido, recluta del habitante que marcha al interior, y todo comienza otra vez; es el temblor que ambiciona un quiebre. Los sonidos hierven y se tornan ecos, en una laguna de aullidos lastimosos que imploran salud, silencio, descanso. Puedo dormir como un recién nacido; el insomnio es un amigo en desuso que yace a mi lado. Pero me intimida el despertar, me aturde la lúgubre idea de que habrá un mañana para compartir en otro grito de sudor. Es por eso que ahora la vida es injuria; insulto de furiosas decepciones en el pasar del tiempo, ese reloj de arena que me tapa con un derrumbe, para albergarme en la asfixia. Y me doy cuenta con total repugnancia que la amorfa masa alrededor es gente, aplastando, apretados, humillados; piezas errantes de un rompecabezas mal encajado. Yo soy una de esas partes, la que está allá abajo, en un costado escondido. Y miro el panorama, para encerrarme en un abrazo interior, en la soledad fetal del vientre colectivo; aprieto con fuerza los cierres de mis párpados e intento alejar las sombras, escondiéndome en la mayor de las oscuridades, donde estoy solo. Sé que puedo regocijarme luego con algún bienestar pasajero que reduzca la presión; pero eso que no comprendo vuelve, aullando en mi pecho, como un hormigueo de alarma, y se instaura anárquico en lo más hondo para castigarme con la incertidumbre. El más espeluznante de los miedos es no poder proyectarlo en algo. Se sabe, pero no a qué. Y todo se vuelve una sospecha alienante; todo se cierra en un puño que aprieta más, recordando algo cercano, un rostro en el reflejo. Ese puño, el mío, donde soy el único que me agobia, donde invento mi infierno privado, el mismo que amenaza con tornarse permanente.


Publicado por Juan Cruz at 8:42 PM

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marzo 18, 2004

Menosprecio 


La inseguridad crece lentamente hacia mi forma, como esa sentencia que se desliza por lo bajo, en la comisura de tus labios. Soy un poco más que el aire destinado a saciar la sed en tus pulmones, pero también un poco menos que el viscoso insecto condenado a la suela de tus pies. Vivo una vida que se ufana de todo aquello que conlleva al pronombre yo. En el pedestal, en el cenit de mi rumbo, yacen hambrientas las raíces de la palabra .


Publicado por Juan Cruz at 5:09 AM

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marzo 15, 2004

Trope(a)zar 


Mi vida es viuda.

Harto de caer y andar hecho, me vuelvo un auténtico giro de moebius; de bruces en un lugar reiterado que se multiplica en cada vuelta. Así pierdo el lúdico sabor que dejan las imágenes, invento un sudor que desviste la piel, y me vuelco a las puertas del azar. Le encuentro el gusto agrio, como lamer un limón cuando hay sed, y nace una nueva forma de espera. Libero las endorfinas y veo llegarte hasta mi cara, hecha un movimiento de instinto. Casi cruzo mirada; palpo tu vista, la busco en forma exhaustiva y salpico la forma interna hacia donde estás; aquí, mi vida y tu ausencia en ella. Hay en ese crudo cuerpo que llevas un vejo de hambre; lo despabilo cuando digo tu nombre, cuando entrego una palabra al oído.

Quieres.

Y puedo encontrar la hondura haciéndote caer con un leve impulso.

Quiero.

Estaré allá abajo cuando desmorones tu forma material. Así volveré a caer, acompañado.


Publicado por Juan Cruz at 10:31 PM

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marzo 08, 2004

Mirar 


Te busco, mira te encuentro. Llego hecho armazón y eso que no quieres, un gesto complaciente, un vengo a ser lo tuyo. Me encuentro, observa me busco. Levita voz, en grito pequeño, baja y tiempo anhelado; labios de un momento y saliva fuera, sueño placentero pero eso, sueño. Ven conmigo, recorre esto que llevo a la intemperie; descubre mañana un día cualquiera y seguirá rígido, como foto, plantado en momentos. Métete dentro luego. Abre. Mira. Eso soy, otra cosa; tócame siente, ven a construirme otra vez, siembra y déjame verte, hacer lo mismo contigo. Recorrenos.


Publicado por Juan Cruz at 9:32 PM

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febrero 27, 2004

Repetir 


Encontrarme de repente encerrado en personas; abierto a la forma de la analogía colectiva. Lucro a los demás; persigo la distancia entre la silueta que proyecto y mi cercanía; me desvanezco al azar. Qué soy, quién soy; cómo soy, cuando tomo de ellos para ser. Ambiguo y sereno, construyo un rompecabezas en varias historias que anuncian; falacias de antiguos rumores. Cautivo y libre, desfallezco ante lo inalterable para repetirme como el ocaso; me veo en el horizonte, cayendo en la tibia noche. Nazco en la bruma de un invierno gris.


Publicado por Juan Cruz at 7:48 PM

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enero 02, 2004

Entrecruces 


Una y otra vez hago sondeos en tus pechos. Me vuelco a la exploración ciega, al habla de la carne a través de las yemas. Rejuvenezco la piel aquí contigo; eres tú, que me vuelves antojo de roce, sed de desierto, enigma de grito ahogado. Alrededor no existe; es el centro que nos guarda como un cofre interno, apretados de llaves caricias. El mundo nos sucede; nosotros nos dejamos hacer, el uno al otro. Vamos hechos un nudo, cruzados en brazos lúdicos por todos nuestros cuerpos, polos que exploramos como las últimas tierras del calor.

Hubo días en fragmentos que formaron un sendero nuestro, amigo de la tierna fe que nos mantiene. Algo tienes a mi alcance, alejado. Es lo que busco para nunca llegar, para siempre seguirte. Algo tengo guardado, escondido. Es lo que encuentras para no conocer, para siempre volver a buscarlo.


Publicado por Juan Cruz at 7:12 PM

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diciembre 07, 2003

Cuadrante inferior izquierdo 


Le fue inútil intentar recordarla. Ya sea porque algunas veces el detalle de su hombro reflotara un momento, allí en el límite de la foto, con amigos y torta de cumpleaños; ya sea porque a las tres sonara un débil acorde de bandoneón, y el anciano diera mas vueltas a su música de plaza, como cuando niños; ya sea al oír algún llanto travieso, colgado en la vidriera de una tienda. Sabía que pronto le quedaría el olvido, único recuerdo de que algo se había perdido para siempre. Pero estaba su hombro, de saco beige y botones nácar, rayando al tiempo que se mostraba a punto de volver. Quizá en ese pequeño anhelo la vida escapara en un santiamén, abriendo un nuevo camino; quizá una tarde de veredas y sol le cruzaría una mirada. Pero fue inútil recordarla, una y otra vez lo fue.

Dejarla ir, como esas cosas nulas para dejar ir, retazo antiguo de que podría haber sido, o todo lo contrario. Su hombro en la fotografía, siempre allí, siempre la duda certera.


Publicado por Juan Cruz at 1:34 AM

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octubre 08, 2003

Un amor 


Toco el cielo hecho pedazos; abro un cuello con las manos, cierro todo en tu figura. Tiesa de blanco eres, y ya no más; un recuerdo, un presagio hacia atrás, cadalso de fuerza y venganza. Certeza de brevedad y golpes, pompa de repetición constante, de avalancha hambrienta. Mírala, mira la luz que crece en tus entrañas; siente el calor de la savia y el hierro. La sangre fue hecha para desbordar su dique; bebe de ella, alimenta tu vida con tu propia vida, en este, el momento tatuaje, el instante eterno. Adentro mi cuchillo; afuera tu interior.

La razón de toda muerte es la misma muerte.


Publicado por Juan Cruz at 11:01 PM

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septiembre 12, 2003

Colonización 


Éramos un nudo. Aquellos encuentros de soledad congregaron cuerpos, y las caricias supieron abrir senderos; tanto como los besos, que fueron nuestros pasos. Justamente hoy, después de haberme olvidado la simple tarea de caminar contigo, me he vuelto el ciego que recorre mapas de tactos, encontrando lugares que nunca estuvieron allí; piezas dispersas en otra historia. Me veo en la intemperie de tu piel, ajada por las dagas de otras uñas. Alguien conquistó el continente de tu vientre con fuerza impulsiva; alguien se ha hecho a la mar anhelando los afluentes de tu cuerpo; el hospedaje de tu orilla. Aquél es el colono que arrasa a su paso con las mieles de tu interior, a la búsqueda incesante del oro para su corona.


Publicado por Juan Cruz at 8:00 PM

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agosto 21, 2003

Elementos 


Parece ser algo de sabor lo que resbala en tus comisuras. Resta hacerlo gusto en mi boca; olvidar que hay un secreto de jugos, y así­ emprender una labor de sediento. Voy a saciar las arenas de un tórrido desierto con una lluvia grata, voy a mojarme como lo hace el viento en una cruenta tormenta; mendigar hecho un reseco sauce que te arrulla en su ramal tentáculo, con las ventosas del hambre.

Vas a engendrar un océano de ahogos placenteros, en donde seré tu afluente, la barca y la costa. Y aunque todo se nos hunde en la cohesiva humedad, es el fuego lo que consume. Porque quema sin perdón en la danza de tu único velo, en el averno del calor rojizo, en la llama que lacera dolores de gozo. Hay todo un incendio en las formas del ritual; hogueras nocturnas y sombras amorfas que acechan como lenguas bí­blicas.

Somos raíz que se aferra a la tierra, abriendo grietas que buscan el calor de las entrañas y la comida de la vida; el polen de una flor agraciada con tus formas, que oscila en el arrullo de mis vientos danzas; somos el rocío que baña al invierno cuando afuera crece la madrugada, tierna como un abrazo que llama desde adentro.

Es cuando nos juntamos y el mundo colapsa en gritos de naturaleza, cuando los elementos se funden hechos cuerpo, idioma escrito en el néctar de los vientres; es cuando el mundo vuelve a comenzar con la unión de todo.


Publicado por Juan Cruz at 10:47 PM

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agosto 12, 2003

Poesí­a 


Los poemas son como pequeños hijos. Escribir una poesía resulta entonces como un coito, donde se vacían lluvias de éxtasis en el punto final. El camino por recorrer hasta un nuevo verso, la gran mancha nubosa y gris que rodea los sentidos, se envuelve en el espíritu del poeta, al sufrir éste el mundo que se expande ante sus párpados, caídos como una herida abierta. Junto al alma camina su pena, la espina presta a hincarse, la soga hecha nudo que espera el traspié. Llegan algunos recuerdos y fugaces razones para matarlos de olvido, pero la pugna del rencor desfallece y los vuelve a nacer; allá van, el pulso indómito junta palabras y las dispara al paredón de las penurias, como un ramo de rosas negras en un cerro abrazado por la nieve invernal.


Publicado por Juan Cruz at 8:31 PM

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agosto 07, 2003

Matar(é) 


Cuenta la historia lo que hace tiempo es recuerdo. Alguien ajeno al ser despertaba en su horror interno, para encontrarse hecho impulso criminal. Enajenado, tomó posesión de la carne y se dejó fluir. Todo lo nuevo resultaba en un nuevo temor; todo momento ajeno se volvía evasión y lo sumía en una triste seguridad, lo guardaba en un rincón neutral, lleno de vacío. Era la vuelta de lo pasivo, un leve apagón con lo de afuera. Adentro estaba en armonía, pues confiaba en lo único que conocía bien: la verdad de ser él, un homicida con escrúpulos.

Ella dormía entre las sábanas un imposible despertar, que la encerraba en un cuchillo y su hierro, monarca de coágulos que encendían el blanco en la seda. Todo le había sido irreal aquella noche, las manos hechas caricias de empuje, los labios persiguiendo un instinto caníbal, sus piernas abrazadas a la unción del sexo impulso. Se transportó en un viaje de goce y dolor, en el cauce de los jugos; escuchó el lenguaje de los cuerpos y nunca más quiso olvidarlo.

Él abrió los ojos envuelto en un hilo de baba; otra vez la inconsciencia le dejaba un saludo amargo. Encontró las piernas entumecidas, y un leve recuerdo se encendió de repente; asombro y angustia. Las pupilas de su descargo eran soles negros que relucían en madrugada. Miró los ojos con asedio y pronto supo que por vez primera se había equivocado; no todas sus víctimas merecían la furia. Lo oscuro se volvía remordimiento allí en el centro de uno.

Cuenta la historia lo que ahora es concreto. El amor se abre paso a través de la locura; pero parece hacerlo en el momento menos oportuno.


Publicado por Juan Cruz at 2:18 AM

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agosto 04, 2003

Evolución 


Después de tanto satén, la mona buscó un atelier. Pasaba que algo le surgía de adentro, una restricción que no lograba entender, como buen animal que era. Pero fue la chispa allí en el vacío de su instinto, y finalmente nació la vergüenza que impone el ridículo. Algo nuevo la hizo comprender. Era la evolución abriéndose camino a través de la especie. Ahora viste Versace.


Publicado por Juan Cruz at 12:19 PM

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julio 27, 2003

Demás 


Hay veces que todo se torna oscuro; es cuando puedo verme entre las sombras. Me alimento del silencio, espero la llegada del ocaso y ya no hay lugar que me contenga. Busco la simpleza de lo frágil; me torno algo complejo e indestructible. Recuerdo aquello que olvidé por un destierro en la conciencia; un espejo de traiciones. Siento en las venas el fértil tallo de la rosa que respira en mis labios; vivo como una espina de engaños, que busca el descanso en la solapa de la máscara. Y nace el locuaz hombre que deambula a la deriva y hace méritos fugaces, coronando sus angustias escondidas. He vuelto a la luz del escenario en el que represento ese monólogo exterior; la condena de ser los demás.


Publicado por Juan Cruz at 7:35 PM

{xoxo}



julio 23, 2003

El Cuco 


Mujer; estás en la puerta de mi angustioso retiro. Luego veneras la ausencia, cuando sé que la paz dormita en el tibio lugar donde duermes; cuando la espera hace su férreo juego. Algo se pierde y lo busco en un torbellino; una y otra vez genero improntas reacciones, gritos cavernosos de ecos sin final. La tierra te guarda en su aura como una raíz que ansía el azar de una nube y lo benigno del sol; pero esperas que te llegue como el viento para arrullarte en mis brazos, y hamacarte de tormentas.

Mujer; muestras que desde tu lugar sobra lugar. Luego floreces de polen y seducción, refugias el averno de los vientres volcánicos, y preparas un fulgor de humedad para alguien; sabes de quien se trata. Porque no en vano dejas un hueco en tus mejillas cuando sonríes. Desde lejos no puedo distinguir la humedad de tus labios, pero estoy en las cercanías del silente saludo, esperando que el impulso me haga un relincho en los parajes de tu oído. Perseguir es descubrir cuánto más podrás escapar de la verdad, y entonces mi soledad estará con la tuya para hacerla una sola. Juntos estaremos solos, pero con algo en común.

Mujer; procura recordar algo de lo que dije. Ya por la noche, me disperso murmurando una orden imperiosa, pariendo un estímulo, un gravamen noctámbulo donde estoy llamando. Soy un hechizo de pócima que recorre tu cuerpo y lo interna en las llamas de la lujuria, donde esgrimo el sudor de mi tridente. Te lleno de cadenas, y la prisión de mi deseo es tu ardiente y nuevo lugar. Alguien está ahora contigo.

Mujer; recuerda que siempre se despierta de un sueño. Luego bosteza por un momento y vuelve a dormir, que te espero donde soy perfecto.


Publicado por Juan Cruz at 6:18 PM

{xoxo}



julio 19, 2003

Engaña 


Algo, en realidad alguna causa insignificante; cantidades de razones para deslizar la objeción que explora por lo bajo, y rescata al orgullo entre los restos dispersos de una nevisca generosa. Un peñasco resquebrajado que amenaza al caminante solitario y lo eleva en su condición de inocente, una antigua respuesta inducida por lo contiguo, que la vuelve vacía y siniestra. La resultante de todas las cosas ocultas, ya sean casuales o medidas, cruza una y otra vez la delgada línea que las separa como un himen, hasta perder el mezquino sentido de las partes, y en un desbocado impulso, del todo. Nos corresponde luego un rol, sin buscar ni anhelar. Es simple y ameno el juego ante un tercero cuando en el escenario representan sus papeles el engañado y el que engaña.


Publicado por Juan Cruz at 11:54 PM

{xoxo}



julio 04, 2003

Nocturno 


Rechazo.

Existir y ser negado hasta el motivo más concreto, estar parado en el mundo. Una lágrima inunda la piel, y abierta como un río, extiende en sudor los caminos de la historia.

Sumisión.

Detiene el impulso con un pálpito repentino, y quita su mano del picaporte; imágenes que anudan por dentro, melodías, aromas, ecos.

Ceder.

Luego de haber perseguido ese cuerpo en donde respiraba como ningún otro lo haría nuevamente, comprende que alguien ha encontrado resguardo en el otro lado, casi exacto, hasta en su mismo lugar.

Histeria.

La sed enciende en venganza, despertando un olfato caníbal, hambriento. Tras la puerta, un hervidero de gemidos que se elevan como un acto de adivinación; pronto el temblor se hace cargo y todo se retuerce.

Pálpito.

Quizá conoce el sonido, la otra voz. Pronto una espuma de rabia levanta tempestad, borra con todo, sacude vientos, carne, hierro, sangre y amigo.

Alivio.

El silencio, y la calma del silencio. Un rojo fango donde vaciar todo, los cuerpos, la vida, la muerte; un camino donde todo se pierde y se va; hasta él mismo.

Ausencia.

Un cuarto en la noche, escenario para la tragedia.


Publicado por Juan Cruz at 3:19 AM

{xoxo}




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